Control de Legionella, Tratamientos y Servicios de Sanidad Ambiental (Valencia, Castellón y Alicante)

Desinsectación, Desratización y Desinfección

La desinsectación es el empleo de métodos científicos para combatir los artrópodos (insectos y arácnidos) en sus distintas fases, principalmente, los reservorios o vectores de enfermedades transmisibles.

La desinsectación debe de ser metódica, siguiendo un plan preestablecido; científica, utilizando los productos más eficaces; completa y no uniforme, ya que para cada artrópodo se debe elegir el insecticida más adecuado y los métodos de actuación más duraderos. También se deben valorar si queremos un efecto duradero, persistente, residual o un efecto inmediato, pero poco duradero, como sería el caso de destruir insectos voladores.

Teniendo en cuenta todo esto, la ejecución de los tratamientos serían ejecutados según las necesidades existentes en cada período climático.

Debemos conocer el nicho ecológico y su biología de cada artrópodo en cuestión. Así mismo debemos de pensar que el exterminio o la erradicación total de una especie de insecto es algo imposible y que debemos alterar todas las condiciones para evitar su desarrollo e implantación en el medio a controlar.

A continuación pasamos a detallar una serie de procedimientos que nos llevarán a conseguir el mejor control posible.

A/ Procedimientos mecánicos:

Serían la colocación de barreras físicas que impedirían la llegada de los insectos a las personas. Colocación de mallas metálicas, mosquiteros, etc. Así cómo la desecación de charcas próximas, eliminación de basuras, cortinas de aire, aspiradores, trampas de luz y trampas de monitorización.

B/ Procedimientos químicos:

Las sustancias químicas que se emplean para destruir los artrópodos reciben el nombre de insecticidas. Una buena definición de la palabra insecticida sería aquel que: “produce por contacto, ingestión o inhalación la muerte de las larvas, ninfas o insectos adultos de muy variadas especies, de manera rápida”; “que por su estabilidad fisicoquímica conserva prolongadamente dicha acción”; “que no daña al hombre ni a los animales domésticos ni deteriora la ropa o los enseres”.

Podemos clasificarlos según su forma de actuar, en asfixiantes, estomacales y de contacto:

- Métodos asfixiantes. tratan de privar al artrópodo del aire necesario para la respiración. Los más conocidos son el petróleo y los aceites minerales, especialmente para las larvas. Su acción coadyuvante con otros insecticidas es muy importante.

- Insecticidas estomacales. Actúan por ingestión. Son poco utilizados siendo el más empleado el sulfato de cobre y las formalinas. Actualmente adquieren gran relevancia por sus formulados en formato “gel” que permite una aplicación limpia y sin riesgo para la salud.

- Insecticidas de contacto. Son los que penetran a través de la epicutícula basándose en la solubilidad en los lipoides de esta. Estos son los que en su mayor parte utilizaríamos en los tratamientos programados. Sus características serían gran estabilidad fisicoquímica frente a las alteraciones atmosféricas, por lo que su actuación duraría meses, alta toxicidad para los insectos, y suelen ser insolubles en el agua pero solubles en las grasas.